Archivo para January, 2004
Cuando Tsung-Pao nació, la luna estaba llena. Solo leves brumas que acariciaban los bordes de los edificios, que se perdÃan en el horizonte. La calle donde estaba el restaurante chino donde trabajaba su padre, que es donde la condenada eligió el momento para salir de su madre. estaba en un silencioso y oscuro barrio de la periferia de la gran ciudad. El restaurante tenÃa un gran cartel iluminado, que seguÃa funcionando por una baterÃa gigante que los chinos se habÃan montado en el sótano para no pagar a la compañÃa electrica. Quizá fuese un pintoresco cuadro en vivo de lo poco bonito que quedaba en la ciudad despues del holocausto nuclear por aquella época. El destino quiso que, en aquel infierno, hubiese un momento tan especial para ver nacer a la pequeña Tsung-Pao. En la ruinosa ciudad, llena de silenciosas tumbas de 30 metros de alto, solo se veÃan luces de velas y lámparas de aceite. En todo el barrio, sólo la luz del restaurante mantenÃa vivo el recuerdo de otra época en la que, por lo menos en el hemisferio norte, el hombre vivÃa con cierta dignidad.



