Guitarra: Animaladas y freakadas


Publicado por DrBoiffard, el March 21st, 2006 in Musica.

NOTA PARA HEAVYS: Este artículo es muy ofensivo. Si eres de los que piensan que los payasos que se recorren el mastil arriba y abajo vomitando mil notas por segundo son el súmmum de la música, no sigas leyendo.

La guitarra es el rock and roll. Desde el Rey del Rock, Chuck Berry (yo meo en la tumba de Elvis, yankis pajilleros mitómanos) hasta los insufribles guitar-heroes vomitadores de notas que nos ha dejado la vertiente más vergonzosa del heavy-metal, la guitarra siempre ha sido un elemento de adoración casi religiosa dentro del rock, un pilar incombustible y gigantesco sobre el cual se ha construido gran parte de la cultura musical del siglo XX.

Y como vamos a ver, se ha hecho con ella casi de todo. Aprovechando las lindezas del YouTube, tenemos aquí unos cuantos desvaríos que se han hecho con este cacharro de 6 cuerdas tan conocido por todos y que yo he recopilado aquí. Algunas exageradas, otras históricas, otras que dan vergüenza ajena, otras de caerse la baba, pero todas ellas válidas para dar un paseo por el culto freak, decadente y mágico a la vez, que hay hacia este instrumento.

  • Jimi Hendrix haciendo de todo
  • Creo que estoy obligado a empezar por Woodstock con Jimi Hendrix escribiendo uno de los capítulos más míticos de la historia del movimiento hippie. El himno americano degenerando en sonidos de bombardeos de aviones, Jimi, su guitarra y el público extasiado. Helo ahí:

    Ya para irnos metiendo más en el ambiente desvariante y freak del post, seguimos con Jimi con este solo con los dientes. Impresionante, también. Vaya notas el Señor Hendrix. Un Dios.

    Aquí también vemos al amigo Jimi quemando su guitarra en Monterrey:

  • Pete Townshend, el destructor de guitarras
  • El primer guitarrista en romper guitarras en el escenario no fue Hendrix sino Pete Townshend de los Who. La primera vez que ocurrió fue meramente accidental, cuando el grupo, en su primerísima época estaba tocando en un local con el techo demasiado bajo. Los Who en directo, siempre han hecho el cabra que da gusto, y más por aquella época, no se podían estar quietos los muy macarras. En un salto de Pete, el mástil de su guitarra fue a dar con el techo partiéndose. El público enloqueció, y ante eso Pete siguió destrozando su instrumento. A partir de entonces, viene siendo una práctica habitual en el señor Townshend y en el rock en general eso de romper los instrumentos, como también se rompen en el rock las suites de los hoteles, los hígados, las neuronas y las buenas costumbres inglesas. El difunto batería de los Who, el genial colgado Keith Moon, también se apuntó pronto a los destrozos, por lo que en esos primeros conciertos de los Who, el grupo sufría perdidas económicas porque el material roto era más caro que lo que sacaban en taquilla.

    Este video no es de esa primera vez que se rompió una guitarra en un escenario, es de un poco más adelante, del 70, cuando ya lo de romper instrumentos era parte del show habitual de los Who. Como se puede ver, ya le tenían cogida la práctica, la verdad.

  • Jimmy Page plantando la semilla del guitarrismo friki
  • Otro mítico guitarrista, Jimmy Page, tenía la costumbre de sacar un arco de voloncelo para desvaríar con uno de sus temas fetiche, Dazed & Confused. Este tema en directo, como otros tantos de los Led Zeppelin, se volvía una decadente improvisación donde el cuarteto inglés desvariaba con improvisaciones dirigidas por Page a su antojo, que dejaban al público atónito, en los primeros conciertos donde los estadios se llenaban con miles de espectadores.

    Corrían los primeros setenta y el culto a la guitarra acababa de empezar con ellos, los Zeppelin, con el nacimiento del Heavy. Y como vamos a ver, a partir de ahí, el culto a la guitarra explota. No es momento de hablar de la historia del heavy, pero sí mencionar que es en esta época y principalmente con este estilo (además del rock sinfónico o el rock progresivo) donde los guitarristas se vuelven los principales protagonistas. Aparecen los primeros “heroes de la guitarra”, adorados, venerados como sacerdotes, como el propio Page, el guitarrista de Deep Purple, Ritchie Blackmore, y a partir de ellos una legión de melenudos virtuosos que durante toda una década convierten la frescura del rock sesentero en algo muy denso, pesado, con temas de infinitos minutos, con solos interminables. Clónicos.

  • El horrible ocaso de los “guitar-heroes”
  • Si bien en los 70 el heavy alcanza sus mejores momentos, con los Deep Purple o los Black Sabbath, ya entrando en los 80 la vertiente adoradora de la guitarra de este estilo se convierte en las sobras del cocido. Increíbles payasos sin gusto banalizan el instrumento haciendo degenerar la cosa a partir de ese momento. La locura autodestructiva del rock se vuelve freakismo metalero, el blues degenera en vomitera de notas y los guitarristas dejan de ser músicos para convertirse en atletas de la mano sin sentido del gusto ni del ridículo. La base de blues que tenía el rock duro que se veía en los Led Zeppelin o Deep Purple va siendo absorvida por lo hortera y chavacano, de igual manera en que los pantalones ajustados de campana van siendo sustituidos por cuero y mallas de leopardo.

    Algunos están ahí en el limite, con discos muy buenos y otros infumables, como Satriani o Steve Vai, discípulo del genial Frank Zappa, o el mítico Van Halen. Sin embargo ahí están también, como prueba de la degeneración de esto del “guitar-hero”, el insufrible, insoportable Yngwie Malmsteem, un payaso que se cree heredero de Bach y que vomita notas a mil por hora haciendo algo que pretende sonar a barroco. Y su “enemigo” y “rival”, su parodia, un tal Michael Angelo, un completo payaso, que hacen de la guitarra un velódromo donde probar qué muñeca es más rápida.

    No hay más que ver esto que viene a continuación para ver cuanto daño han hecho a la música estos freaks enamorados de sí mismos. Yo les ataba en una silla a escuchar a Django Reinhardt a todo volumen durante semanas o meses, aunque no creo que valiese para mucho. Demasiada masturbación guitarrera destroza el sentido del ridículo. Si es que no hay más que ver al tal Michael Angelo para morirse de vergüenza ajena.

    En fin nunca debisteis cambiar el blues por el barroco, malditos heavys horteras.

  • Vuelta a los orígenes
  • A finales de los 70 llegó el punk y se volvió a las tres notas y a las canciones de dos minutos, enviando al carajo la corriente megalómana y jurásica en lo que se había convertido el rock en aquella década. Técnicamente quizá fuera un paso hacia atrás, pero la sencillez y crudeza del punk abrió infinidad de puertas y su influencia sigue hoy en día vigente, mil veces más importante y productiva que las pretenciones barrocas de heavys trasnochados con la mano muy rápida y el gusto en el culo. También se dejó de usar la guitarra como fetiche masturbatorio y se volvió, gracias a Dios, al salvajismo verdadero, el autodestructivo. No el de calaveras con laca y mallas.

    Y gracias también al punk, el heavy metal se rehabilitó y recuperó su dignidad, con grupos macarras como Dios manda, como Motorhëad o más tarde Metallica, dejando en un segundo plano el toque pretencioso e insoportable de los masturbatorios “heroes de la guitarra” que compiten por el premio a la mano más rápida. La foto de The Clash de la portada del London Calling queda como prueba de quien mola más:

  • Una recomendación final para melenudos
  • Recordad, malditos heavys horteras: la vomitera de notas no es música, es atletismo de la mano.

    Y por lo menos destrozadla de vez en cuando en pedazos, que es mucho más espectacular que aguantar esos insoportables solos de vomitera de notas de tres minutos acompañados de doble bombo. Sí, destrozadla. ¡Destrozadla! ¡Que no pagamos las entradas de los conciertos para ver vuestra puta muñeca saturada con tantas escalas y tantas pajas! ¡Queremos espectáculo!

  • Mención especial del jurado
  • Hemos de recordar a Prince cuando pasó a llamarse El Artista Anteriormente conocido como Prince y su guitarra con la forma del símbolo que venía a significar El Artista Anteriormente conocido como Prince. Por si os habeis perdido, vamos ya al grano: