He empezado, gracias al eMule y a los emuladores, un título de PlayStation llamado Xenogears. Es un RPG de Squaresoft que salió en 1998 y que jamás llegó a Europa, porque los hijos de puta acorbatados que manejan el cotarro preferieron traer y traducir esa patada en los cojones que es Final Fantasy VIII. Ya se sabe, marketing, estudios de mercado y falta de respeto por la inteligencia de la gente. Habiendo casuals que se van a comprar lo que les diga la Hobby Consolas, para qué traer juegos buenos.

Hacía mucho tiempo que un juego no me enganchaba tanto desde el inicio. Y la razón de que un RPG japonés (ya saben, estética manga, linealidad exagerada, combates por turnos) te enganche o no, por lo menos en mi caso, es por el argumento. Por eso el Final Fantasy VII me pareció muy bueno y el Final Fantasy VIII, con mejores gráficos, más videos renderizados, minijuegos de cartas y más putas pijadas, es una mierda pinchada en un palo que abandoné en el primer CD. No he vuelto a tocar un Final Fantasy desde entonces. Y no me he perdido nada: el clamor popular dice que los buenos son del VII para atrás. No tendrán 3D ni videos renderizados ni pollas en vinagre, pero me lo creo. Lo que los RPGs necesitan es argumento, no pijadas.

Hace tiempo, el RPG fue a los videojuegos lo que la Opera es a la música. Y Square fue Wagner. Con la aparición de la animación y las 3D, los RPG se han convertido en el equivalente a las típicas cancioncitas horteras dobladas por sudamericanos de las películas Disney. Y Square, efectivamente, es el equivalente a Disney. Pero el Disney de “La Sirenita 2″ y “El Rey León 2″. Heces y vómitos. En los RPG hay que leer. Si el público casual analfabeto no quiere leer, vendele otra clase de juegos. Pero eso de hacer churros con horas y horas de videos renderizados, pijaditas de minijuegos y guión de teleserie para adolescentes no es nada sano para un género tan versátil.

El argumento de Xenogears, exageradamente filosófico, con referencias continuas a las religiones (judaismo y cristianismo), la mezcla de Star Wars con Evangelion (superando en contenido argumental a ambas), el sistema de combate, ameno para lo que suelen ser los turnos, y los elementos plataformeros, nos dejan un gran juego que 8 años después, se deja coger con muchas ganas. Eso sí, los gráficos han quedado antiguos. Pero eso, a las 2 horas de estar jugando, se te olvida. Ya lo comentaré más a fondo cuando me lo acabe porque puede que me haya topado con una de las obras maestras del género.

Por lo que he podido ver en la Wikipedia, el creador de la serie Tetsuya Takahashi, ha seguido haciendo unas cuantas secuelas con “Monolith Soft” para Namco: la familia Xenosaga. Aunque oficialmente, debido a su marcha de Square (¿queda alguien decente en esa compañía?) y la puta propiedad intelectual , no sean oficialmente la continuación de Xenogears. Sin embargo la saga siempre se había pensado para ser de varios capítulos, del que Xenogears era solo uno de ellos. Por lo que, también al margen de la propiedad de la marca registrada “Xenogears” (que subnormal que es este mundo), todo encajará como debe. Lo que me ha llamado la atención es los títulos: Xenosaga I: la Voluntad de Poder, Xenosaga II: Más allá del bien y del mal, Xenosaga III: Así hablaba Zaratustra. ¿Les suena de algo? Efectivamente.

Mientras unos se inspiran en toda la obra de Nietzsche para hacer guiones para una saga, otros hacen culebrones venezolanos a la japonesa. Que es lo que maneja presupuestos desorbitados, se importa y traduce al español y llega hasta nuestras costas. Me cago en el hijo de puta que inventó el marketing. Menos mal que hay P2P. Para recuperar del olvido esas joyas que los empresarios sin escrúpulos, y la prensa prostituta que sólo sabe hacer publirreportajes dejaron pasar de lado en su día, y ponerlas donde se merecen. Es de agredecer que es gracias a gente anónima y desinteresada (blogs, emuladores y P2P) se pueda jugar completamente al margen de los dictados de ese gran retrete sucio y pestilente con preteniones hollywoodienses en el que se está convirtiendo la industria del videojuego.

PD: Este post va dedicado al sr. Gran Rabo, que fue quien me lo descubrió hace ya dos años. Aunque no lo haya tocado hasta hoy. Congelado en la caché de Google andas, tio. Andamos…