<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!-- generator="wordpress/2.0.5" -->
<rss version="2.0" 
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>ALCACHOFA CORPORATION 7.0       _\ A / _</title>
	<link>http://www.alcachofacorporation.org</link>
	<description>Quema tu tele.</description>
	<pubDate>Wed, 13 Jun 2007 00:35:49 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.0.5</generator>
	<language>en</language>
			<item>
		<title>Karl Popper: Against television</title>
		<link>http://www.alcachofacorporation.org/2007/06/12/karl-popper-against-television/</link>
		<comments>http://www.alcachofacorporation.org/2007/06/12/karl-popper-against-television/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 11 Jun 2007 23:22:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DrBoiffard</dc:creator>
		
		<category>General</category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alcachofacorporation.org/2007/06/12/karl-popper-against-television/</guid>
		<description><![CDATA[Karl Popper es uno de los filósofos y pensadores liberales más importantes del siglo XXI.
Nota para hooligans políticos: Pensador liberal en sentido amplio del término, filósofo no un neoliberal jimenezlosantiano y torrentesco de los que abundan ahora y trollean toda la blogosfera, con sus conspiraciones y sus consignas territoriales falangistas, como pueden ustedes comprobar con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Popper">Karl Popper</a> es uno de los filósofos y pensadores liberales más importantes del siglo XXI.</p>
<p>Nota para hooligans políticos: Pensador liberal en sentido amplio del término, filósofo no un neoliberal jimenezlosantiano y torrentesco de los que abundan ahora y trollean toda la blogosfera, con sus conspiraciones y sus consignas territoriales falangistas, como pueden ustedes comprobar con la lucidez del texto que tenemos a continuación.</p>
<p>He descubierto su figura tras una interesante y fructísima conversación que ha empezado en Jung, ha pasado por Gödel y que ha acabado hablando del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Viena">Círculo de Viena</a> y la filosofía de la ciencia, en la que es uno de los más grandes pensadores. Pues bien, casi por azar, me he encontrado con este texto en <a href="http://www.alcoberro.info/V1/popper2.htm">una página de filosofía</a>, que va a nutrir por ahora el blog hasta que me de tiempo a terminar el diseño y escribir como Dios manda. Por decirlo en términos poéticos, voy a dejar la alcachofa en un estado de stand-by con un texto que viene a dar sentido profundo a la filosofía de esta página.</p>
<p>La tiranización de la sociedad a través de la televisión y la batalla para liberarla a través de internet son los principios fundamentales y fundacionales de este blog, y son el alfa y el omega de este texto, que es de obligada lectura para abordar la verdadera lucha por la libertad en el siglo XXI. Al parecer la redacción de este texto se basa en una entrevista al pensador que de momento no he podido encontrar pero que se conseguirá tarde o temprano.</p>
<blockquote><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las                  “últimas obras” y, especialmente, los “póstumos”                  acostumbran a ejercer una especial fascinación sobre los                  historiadores de las ideas. En nuestro gremio se cotiza al alza                  cualquier texto, por breve que sea, que aporte un matiz insospechado                  a un sistema de ideas, o que permita intuir el “desliz final”,                  más o menos inquietante, de algún filósofo                  insigne. Los comentaristas adoran ese tipo de escritos y sacan                  pecho cuando pueden sugerir que: “Tal vez, Fulanito, de                  haber profundizado en tan fértil intuición&#8230;”.                  O hallan un argumento para perdonar excesos cuando previenen:                  “Sí, pero, en su última obra, Menganito se                  retractó de&#8230;”. Las “últimas obras”                  se vuelven significativas –o aún cruciales–                  porque tienden a abrir más incógnitas de las que                  despejan. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por                  eso mismo, insistir en la importancia de los dos textos estrictamente                  “últimos” de Popper, como su entrevista para                  la RAI: “Against Television” de 1993, y el artículo                  culminado pocos días antes de su muerte: “Una patente                  para producir televisión” (1994), sólo tiene                  justificación si prometemos seriamente prescindir en su                  lectura de dos acrisoladas manías filosóficas: no                  defenderemos, porque sería radical y absolutamente falso,                  que hasta el final Popper “no se dio cuenta de&#8230;”,                  ni que, precisamente a las puertas del último viaje, descubrió                  que “algo fallaba en&#8230;”. Pero mantendremos que esas                  últimas aportaciones popperianas contienen intuiciones                  fértiles para una comprensión del liberalismo que                  no consista en la pura justificación de “el mundo                  como va”. Y que, sobretodo, en ambos textos hay datos para                  establecer alguna hipótesis significativa sobre lo que                  nos está sucediendo hoy.</font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  última intervención de Popper resulta plenamente                  consistente con lo que simbolizó, y con lo que reivindicó                  a lo largo de toda su vida. Sus textos defendiendo la necesidad                  de un control y de sistemas de regulación sobre la televisión,                  desarrollan en forma coherente las ideas del filósofo político                  que siempre fue: un liberal acérrimo, partidario de la                  ingeniería social progresiva y adversario tanto de cualquier                  historicismo como de toda ingeniería social holística.                  Lo significativo en las últimas apariciones públicas                  de Popper consiste, tal vez, en poner un mayor acento en la idea                  de “control”, como forma de marcar su distanciamiento                  ante el neoliberalismo desregulador que entonces se encontraba                  en pleno auge. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  importancia de contar con mecanismos sociales para evitar una                  degradación de la democracia, Popper la desarrolló                  también en su última conferencia en Barcelona (14                  de noviembre de 1991), con especial referencia a la necesidad                  de regular el mercado de la tierra y el de la vivienda y defendiendo                  que “es evidente que deberá restringirse el uso de                  máquinas que emiten gases tóxicos”. En esa                  ocasión propuso la reforma, incluso, de la estructura de                  partidos políticos para que compitiesen “sobre una                  base de decencia y de logros reales” (sic), a la vez que                  insistió afanosamente en que:</font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  ideología del libre marcado es una de tantas ideologías                  cuyo dogmatismo puede poner en peligro, en última instancia,                  la libertad en cuanto tal. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En                  las últimas intervenciones popperianas encontraremos su                  liberalismo de siempre, nada ingenuo, lejano por demás                  a la alegría (neo) liberal de algunos conversos a su obra,                  cuyo esquematismo despreciaba. Pero de ninguna de las maneras                  puede considerarse que la propuesta de regular la libertad sea                  novedad en el viejo Popper. Más bien al contrario, desde                  Mill la idea de que toda libertad es susceptible de ser mal utilizada                  se ha repetido constantemente en la tradición liberal,                  aunque hoy algún neoliberal la tenga en piadoso olvido.                  Como había escrito tajantemente en “Búsqueda                  sin término”: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">“Eso                  no puede suceder aquí” es siempre falso: una dictadura                  puede darse en cualquier parte. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y                  el viejo Popper intuye que en la televisión, precisamente                  porque anestesia la capacidad crítica, se esconde un grave                  peligro dictatorial. Si resulta interesante leer las reflexiones                  popperianas sobre la televisión no es porque en ellas se                  incluya alguna aportación rompedora, sino porque sitúa                  de una manera lúcida al liberalismo frente al reduccionismo                  neoliberal y ante los retos de una “sociedad de la imagen”                  –más que “de la información”–                  cuyos primeros atisbos se producían exactamente por entonces                  a través de la concentración de capital en grandes                  grupos mediáticos. Para Popper, la libertad no es una fiesta                  ácrata, ni la consecuencia de una serie de golpes audaces                  de todos contra todos, promovidos por seres egoístas y                  aplicados con lógica darwiniana. Por el contrario, en “Against                  Television” afirmará tajante que: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Toda                  libertad debe ser limitada. No hay libertad que no tenga necesidad                  de ser limitada. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recordar                  ese apotegma popperiano puede ser muy útil a la hora deslindar                  campos. En el pensamiento político de Popper, creer que                  una sociedad puede subsistir desregulándolo todo, y desmontando                  cualquier tipo de norma en nombre de una supuesta libertad ácrata,                  constituye una ingenuidad o una crueldad injustificable, con consecuencias                  nefastas hacia los más desfavorecidos. Si el último                  Popper se vincula a la causa de los críticos de la televisión                  –bastante activos ya por entonces en Estados Unidos–                  es, estrictamente, porque considera, coherentemente con el designio                  que abarca toda su obra, que una sociedad de libertades no ha                  de ser de ninguna manera insensible al desorden, a la violencia                  y a la miseria moral, que para él la televisión                  –como instrumento al servicio de una ideología potencialmente                  totalitaria– propugna e incluso magnifica. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin                  embargo, Popper era todo lo contrario tanto de un tecnófobo                  como de un tecnófilo. Para él, el mundo de la cultura                  se constituía, fundamentalmente, como un mundo de libros.                  La tecnología muestra el poder del espíritu humano,                  pero ese poder tanto puede dar de sí para el desarrollo                  de la dignidad del hombre como para la esclavitud. En su discurso                  de agradecimiento del Premio Internacional Catalunya (1989) después                  de un extenso elogio del libro, en su párrafo final matizó:                  </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No                  quisiera acabar con libros aunque sean tan importantes para nuestra                  civilización. Es más importante no olvidar que una                  civilización se compone de hombres y mujeres individuales                  civilizados, de individuos que quieren vivir una vida plena y                  civilizada. Este es el objetivo al que los libros y nuestra civilización                  han de contribuir y creo que ya lo hacen.</font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los                  libros, como el arte y como las imágenes de la televisión,                  son instrumentos; y su valoración ha de ser hecha en clave                  moral: son buenos cuando ayudan a desarrollar las actitudes y                  los valores que conducen a una sociedad abierta. Y devienen malos,                  irremisiblemente, si impiden la mejora social, o si conducen a                  falsear la realidad, a dogmatizar y a confundir sobre los objetos                  de la vida moral. En este sentido, la consideración sobre                  el arte que ofrece la obra popperiana es de raíz platónica:                  arte y literatura (o en este caso: televisión) han de ser                  considerados por su fuste moral. Todo hay que decirlo: Popper,                  nacido en 1902, vivió siempre sin televisor en casa y se                  enorgullecía de ello. Pero no estará de más                  recordar que el año de su muerte (1994) fue el del definitivo                  estallido público de Internet, hasta entonces básicamente                  reducido al ámbito militar y académico, con lo que,                  sencillamente, no pudo hacer ninguna mella en él la supuesta                  emergencia de la sociedad comunicacional mundial que por aquel                  entonces Internet parecía inaugurar. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sería                  tan fácil como falso reducir su protesta contra la televisión                  al estéril lamento de un hombre de la “galaxia Gutemberg”                  obligado a vivir en tiempos de “galaxia McLuhan”.                  Si Popper dedicó ímprobos esfuerzos durante los                  dos últimos años de su vida a denunciar la televisión                  como instrumento antidemocrático no es por la cabezonería                  del anciano que se siente ya incapaz de seguir la velocidad de                  los cambios tecnocientíficos, sino –muy al contrario–                  porque, siendo coherente con su comprensión del mundo,                  la televisión se iba consolidando como una peligrosa herramienta                  potencial contra la democracia. La televisión no es una                  herramienta neutral, sino que destila ideología y, en este                  sentido, debe ser controlada. El argumento popperiano contra la                  televisión se sitúa en el contexto de una intuición                  muy común en el pensamiento liberal: la de que ninguna                  civilización puede subsistir en el desorden. En opinión                  de Popper la televisión pone en peligro la civilización                  porque instala el desorden y la violencia, es decir, los enemigos                  más elementales del orden civilizador, en el comedor y                  en la sala de estar de cada casa. Como dirá en su entrevista                  “Against Television” para la RAI: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  civilización es la lucha contra la violencia. Es progreso                  civil, es lucha contra la violencia en nombre de la paz entre                  las naciones, dentro de las naciones y, antes que nada, dentro                  de nuestra casa. La televisión constituye una amenaza para                  todo eso. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para                  el liberalismo, el criterio valorativo fundamental de una vida                  digna –y por ende de un modelo de civilización–                  no se halla ni en los libros, ni en la televisión, ni siquiera                  en la tecnología, sino en la libertad de los humanos. Y                  es eso mismo lo que, en su opinión, se ponía en                  entredicho con una televisión sin regulación de                  ningún tipo, donde finalmente la voz de unos pocos magnates                  podía ahogar toda una sociedad. En unas líneas especialmente                  lúcidas, Popper afirma: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No                  deberíamos tener ningún poder político incontrolado                  en una democracia. Ahora bien, ha sucedido que la televisión                  se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente,                  se podría decir, en el más importante de todos,                  como si fuese Dios mismo el que hablara. Y así será                  si seguimos permitiendo el abuso. Se ha vuelto un poder demasiado                  grande para la democracia. Ninguna democracia puede sobrevivir                  si no se pone fin al abuso de este poder. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para                  valorar esa especie de última cruzada popperiana no estaría                  de más recordar que históricamente –o si se                  prefiere desde el último tercio del siglo XIX, con la aparición                  de las rotativas y, con ellas, de los grandes periódicos                  en Europa– el poder político había utilizado                  la prensa y en general los medios de comunicación como                  un instrumento para popularizar las ideas que cada grupo social                  defendía. En definitiva, la prensa y la competencia entre                  periódicos de orientación distinta, representaba                  una garantía de la concurrencia democrática o, como                  quería el tópico, se convertía en un “parlamento                  de papel”. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero                  desde mediados de los años ochenta del siglo XX, coincidiendo                  con la posibilidad de disponer en Europa de cadenas de televisión                  privadas, el modelo empezó quebrarse: la prensa y la televisión                  dejaron de ser una herramienta más en el instrumental de                  la democracia pluralista, para considerarse a sí mismas,                  paulatinamente, como una finalidad “per se”: las creadoras                  –y ya no un espejo– de la realidad social. Ello otorgaba                  a los magnates de los medios una autonomía cada vez más                  absoluta respeto al juego democrático. Potentes grupos                  multimedia, muchas veces de muy dudosa viabilidad financiera,                  se dedicaban a crear “imagen”, o a arropar políticos,                  para conseguir a cambio beneficios al filo de la legalidad y de                  difícil justificación. Incluso, dando un paso más,                  los propios dirigentes de grupos empresariales de comunicación                  se convertían directamente en actores políticos                  con intereses propios, instrumentalizando la organización                  mediática para facilitarse a sí mismos el acceso                  al poder (caso de Berlusconi en Italia, o posteriormente de Bloomberg                  en la alcaldía de Nueva York). </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El                  último combate de Karl Popper fue, así, una clara                  reivindicación de la democracia liberal más tradicional,                  al estilo que él la había defendido toda su vida,                  como concurrencia de ideas, pero en el contexto de unos cambios                  políticos que intuye, a la vez, significativos y muy peligrosos                  para el liberalismo clásico, entendido como reivindicación                  de la diferencia, de la libre competencia y de la crítica.                  El mismo tono de denuncia que había usado contra el totalitarismo                  político aparece en su crítica a la televisión                  para proclamar que hay también un peligro intrínseco                  de totalitarismo en una herramienta que, como es el caso de la                  televisión privada, parece mantenerse exclusivamente del                  mercado. Ya en su citada última conferencia en Barcelona,                  Popper había recordado que: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El                  uso incorrecto de la libertad acaba generando una reacción                  contra la libertad y pone en peligro, por tanto, su misma existencia                  continuada. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo                  que en opinión de Popper está sucediendo en el mundo                  es que la televisión sin control, y regida por la pura                  “lucha por la audiencia” se convierte en una herramienta                  al servicio del totalitarismo. Bajo una apariencia de empresa                  privada se ventilan cuestiones de interés público;                  pero no se permite ni la crítica ni el efectivo acceso                  a ese instrumento de las diversas idea en condiciones de transparencia                  y, por el contrario, se potencia la censura. Con el desarrollo                  de nuevos monopolios (ahora privados) de televisión se                  hace patente un uso perverso de la idea de libertad: el que pone                  a los lobos a guardar las ovejas. La “ideología dogmática”                  de la desregulación absoluta, no sólo no aumenta                  la libertad sino que hace imposible el progreso moral. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Llegados                  a este punto es necesario recordar que el pensamiento popperiano                  es definido como un “racionalismo crítico”,                  pero que en su obra el uso del concepto de “crítica”                  tiene algo más que resonancias del marxismo que le fascinó                  de joven. Como escribió Fred H. Eidlin, rememorando una                  opinión que había mantenido Isaiah Berlin, “Popper                  es el mejor marxista”. Para Sir Karl, como para Marx, criticar                  es una labor fascinante en ella misma. La crítica constituye                  el instrumento del progreso y, por lo tanto, significa lo mismo                  que eliminar el error. Cuando Popper dice de algo que “merece                  la crítica” hace exactamente un elogio: sólo                  por la crítica progresa la ciencia. A diferencia del uso                  vulgar del concepto, sinónimo de “destruir”                  o “rechazar” (o de la idea kantiana de crítica                  como construcción de un edificio para la razón),                  Popper concibe la crítica como un instrumento de selección                  y de mejora de las teorías, con valor provisional y con                  un trasfondo moral. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En                  este contexto, Popper ve en la televisión una herramienta                  capaz de convertir en banal cualquier crítica y, precisamente                  por ello, la sitúa en centro mismo del campo de los adversarios                  de las sociedades abiertas. El argumento de Popper contra la televisión                  podría formularse de una manera muy simple: o se opta por                  la televisión o se opta por la crítica. Entre ambas                  opciones no hay término medio. Llegados aquí, hay                  que recordar que la sociedad abierta implica, además de                  toda una panoplia de leyes y constituciones garantistas, dos convicciones                  morales básicas, que han de ser compartidas y arraigadas                  en el conjunto de la sociedad: la educación en la habilidad                  de crítica y la erradicación de la violencia. Pues                  bien, ambas cuestiones esenciales en el ámbito de los valores                  son puestas en cuestión por la degradante prepotencia televisiva.                  La misma necesidad de captar audiencia conlleva que:</font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las                  estaciones televisivas para conservar su audiencia debían                  producir cada vez más material de mala calidad, ordinario                  y sensacionalista. El punto esencial es que el material sensacionalista                  difícilmente es también bueno. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El                  éxito en televisión se busca promocionando la estupidez                  y lo fácil, inclusive a costa de promocionar nuevas formas                  de superstición. Puestas así las cosas, la televisión                  deja de ser instrumento educativo y pasa a hacer apología                  de la violencia porque, sencillamente, la violencia “vende”                  y amplia (¡pero no mejora!) la audiencia:</font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Basta                  con tomar el frasco de la pimienta e impregnar con su contenido                  las transmisiones y con ello un responsable de televisión                  puede pensar que todo está resuelto (&#8230;) </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">[A                  través de la televisión] &#8230; estamos educando a                  nuestros niños para la violencia y si no hacemos algo,                  la situación se deteriorará, porque las cosas se                  dirigen siempre en la dirección que presenta menor resistencia.                  </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es                  importante recordar que en el liberalismo, por lo menos desde                  que Mill teorizó sobre el utilitarismo de las reglas, en                  contraposición al utilitarismo de los actos benthamiano,                  el puro acto de desear algo no convierte, sin más, ese                  “algo” en moralmente bueno. Precisamente una de las                  ideas centrales de John Stuart Mill, fue la de que no debe confundirse                  jamás “felicidad” con “satisfacción”.                  Constituye, pues, una falacia afirmar que la televisión:                  “ofrece lo que la gente quiere”, como afirman muchos                  programadores televisivos. No es democrático “dar                  basura” con la excusa de que alguien la pida, sino que,                  muy al contrario, lo democrático consiste en dar razones,                  en ofrecer diversidad y en aumentar la educación, entendida                  como posibilidad de conocer para elegir en libertad. En su texto                  póstumo, Popper no deja de recordar el debate que mantuvo                  en su momento “con el responsable de una televisión                  [alemana] que acudió a escucharme, junto con alguno de                  sus colaboradores”. Vale la pena leer el fragmento: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  discusión que sostuve con él fue en realidad increíble:                  pensaba que sus tesis estaban sostenidas por las “razones                  de la democracia”, y se consideraba obligado a ir en la                  dirección que sentía como la única que se                  hallaba en posibilidad de comprender, en la dirección que                  creía “la más popular”. Ahora bien,                  no hay nada en la democracia que justifique las tesis de ese jefe                  de la televisión, según el cual el hecho de ofrecer                  transmisiones a niveles cada vez peores desde el punto de vista                  educativo correspondía a los principios de la democracia                  “porque la gente lo quiere”. ¡De esta manera,                  nos veríamos obligados a ir todos al diablo! (&#8230;) Al contrario,                  la democracia siempre ha procurado elevar el nivel de la educación;                  es ésta una vieja, tradicional, aspiración. Las                  ideas de ese señor no corresponden para nada a la idea                  de democracia, que ha sido y es la de acrecentar la educación                  general, ofreciendo a todos oportunidades cada vez mejores. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  “falacia de la audiencia” es obvia: cuando no hay                  posibilidad real de escoger entre opciones televisivas realmente                  distintas, falta la condición primordial para que pueda                  considerarse seriamente que el criterio de audiencia es democrático.                  Además la democracia es un criterio procedimental y cualitativo.                  Cuando no hay transparencia en los procedimientos y se reduce                  lo democrático a lo puramente cuantitativo, no tiene estrictamente                  sentido hablar de democracia, por lo menos en la acepción                  liberal del término. Popper, pues, culmina su obra política                  en un ejercicio de lucidez, identificando a los nuevos enemigos                  de la sociedad abierta, que ya no son los hegelianos historicistas,                  sino quienes desde una comprensión unilateral del liberalismo                  confunden la democracia con la pura desregulación del mercado,                  que no deja de ser una de las estrategias de la política,                  pero que en ningún caso constituye la finalidad o el objetivo                  del pensamiento liberal. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Su                  propuesta alternativa es simple: la televisión necesita                  del control democrático y la forma de lograrlo sería                  exactamente la misma que existe ya en otros ámbitos como,                  por ejemplo los médicos, es decir, el control interno sobre                  los profesionales obligados a cumplir con reglas claras y tajantes                  de ética profesional. Hay que exigir que sean los mismos                  profesionales quienes regulen la profesión con una normativa                  ética de obligado cumplimiento. En la entrevista “Against                  Television” lo formula así: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para                  tener la licencia que permitiese trabajar en televisión                  sería necesario haber superado con éxito un examen                  y haber prestado juramento, del mismo modo que los médicos                  obtienen una licencia para trabajar en un hospital. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En                  el último artículo, Popper concreta algo más                  su propuesta: en el examen para obtener licencia de expendedor                  televisivo será necesario que: </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los                  candidatos demuestren no sólo el haber aprendido la materia,                  sino también estar conscientes de su responsabilidad educativa                  en lo que respecta a la audiencia. Y deberán prometer mantenerse                  fieles a esta responsabilidad, obrando en consecuencia. Quien                  realice televisión deberá saber bien cuáles                  son las cosas que se han de evitar y cómo impedir que su                  actividad tenga consecuencias antieducativas. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La                  propuesta popperiana no hace, pues, referencia al control sobre                  las empresas mediáticas, sino a las condiciones de acceso                  de los profesionales (incluyendo técnicos y camarógrafos)                  cuya labor se desarrollará en las corporaciones televisivas.                  En definitiva, la libre empresa, en la que Popper siempre creyó,                  puede ser también un instrumento para luchar contra el                  embrutecimiento del medio, y resulta infinitamente mejor que cualquier                  monopolio, en la medida que sea posible realizar una televisión                  “limpia”. El control de la televisión, como                  siempre en Popper, no se plantea en el ámbito de estructuras,                  elementos puramente ideales y sin responsables conocidos, sino                  en el ámbito de los individuos con responsabilidades personales                  claras. </font></font></p>
<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El                  problema de la sociedad de la información, y Popper supo                  verlo claramente a sus 92 años, es el de la brecha entra                  las posibilidades tecnológicas, cuyo uso también                  podría ser potencialmente liberador, y el desarrollo de                  estrategias antidemocráticas para su control político.                  La televisión puede ser así el instrumento que pervierta                  desde dentro las sociedades abiertas, confundiendo deliberadamente                  en las mentes de los individuos “satisfacción”                  con “felicidad”. No discutiremos aquí el tema,                  más arduo, del valor de verdad de la crítica popperiana                  a la televisión, en lo que hace referencia a la extensión                  deliberada de herramientas psicológicas para inducir comportamientos                  de fascinación –y no sólo de violencia o de                  sexualidad–, donde seguramente actúan mecanismos                  psicológicos que van más allá de lo político.                  El complejo mundo del deseo ha encontrado en la televisión                  un campo que hoy no cabe definir sólo con un instrumental                  conceptual popperiano. Seguramente Konrad Lorenz, buen amigo de                  infancia y condiscípulo de Popper, hubiese añadido                  algo sobre el “imprinting” de la televisión,                  no tan lejano al mecanismo que él estudió en las                  ocas y los gansos. Pero, valgan lo que valgan las propuestas del                  último Popper, no se podrá decir que el mejor pensador                  liberal del siglo XX no nos advirtió sobre los nuevos peligros                  totalitarios de la sociedad de la imagen, que en el decenio posterior                  a su muerte se han ido haciendo cada vez más obvios y siniestros.                  </font></font></p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alcachofacorporation.org/2007/06/12/karl-popper-against-television/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>Reactable: Basic demo #1</title>
		<link>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/17/reactable-basic-demo-1/</link>
		<comments>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/17/reactable-basic-demo-1/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2007 15:04:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DrBoiffard</dc:creator>
		
		<category>Mundo Freak</category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/17/reactable-basic-demo-1/</guid>
		<description><![CDATA[



The reactable is a collaborative electronic music instrument with a tabletop tangible multi-touch interface. Several simultaneous performers share complete control over the instrument by moving and rotating physical objects on a luminous round table surface. By moving and relating these objects, representing components of a classic modular synthesizer, users can create complex and dynamic sonic [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wpv_videoc">
<div class="wpv_video"><object data="http://www.youtube.com/v/0h-RhyopUmc" type="application/x-shockwave-flash" width="100%" height="100%">
<param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/0h-RhyopUmc"></param></object></div>
</div>
<blockquote><p>The <em>reactable</em> is a <strong>collaborative electronic music instrument with a tabletop tangible multi-touch interface</strong>. Several simultaneous performers share complete control over the instrument by moving and rotating physical objects on a luminous round table surface. By moving and relating these objects, representing components of a classic modular synthesizer, users can create complex and dynamic sonic topologies, with generators, filters and modulators, in a kind of tangible modular synthesizer or graspable flow-controlled programming language.</p></blockquote>
<p><a href="http://mtg.upf.edu/reactable/"> http://mtg.upf.edu/reactable/</a>
</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/17/reactable-basic-demo-1/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>La isla de las Flores</title>
		<link>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/05/la-isla-de-las-flores/</link>
		<comments>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/05/la-isla-de-las-flores/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 05 May 2007 21:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DrBoiffard</dc:creator>
		
		<category>Videos</category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/05/la-isla-de-las-flores/</guid>
		<description><![CDATA[



]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wpv_videoc">
<div class="wpv_video"><object data="http://www.youtube.com/v/4kDN49_bFno" type="application/x-shockwave-flash" width="100%" height="100%">
<param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4kDN49_bFno"></param></object></div>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alcachofacorporation.org/2007/05/05/la-isla-de-las-flores/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>La Revolución se empieza a hacer imprescindible.</title>
		<link>http://www.alcachofacorporation.org/2007/04/28/la-revolucion-se-empieza-a-hacer-imprescindible/</link>
		<comments>http://www.alcachofacorporation.org/2007/04/28/la-revolucion-se-empieza-a-hacer-imprescindible/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Apr 2007 14:26:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DrBoiffard</dc:creator>
		
		<category>General</category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alcachofacorporation.org/2007/04/28/la-revolucion-se-empieza-a-hacer-imprescindible/</guid>
		<description><![CDATA[Via meneame.net me entero de la última conquista de nuestro enemigo más acérrimo en la batalla por la lobotomización de las masas. Ante las numerosas multas que reciben las cadenas por la violación sistemática de los horarios infantiles, la falta de audiencia y sobre todo, los motivos oscuros que no cuentan, algún directivo ha tenido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Via meneame.net me entero de la última conquista de nuestro enemigo más acérrimo en la batalla por la lobotomización de las masas. Ante las numerosas multas que reciben las cadenas por la violación sistemática de los horarios infantiles, la falta de audiencia y sobre todo, los motivos oscuros que no cuentan, algún directivo ha tenido la feliz idea de <a href="http://formulatv.com/1,20070428,4332,1.html">hacer participar a niños en un programa del corazón</a>. Sin que, por supuesto, las autoridades competentes a la higiene mental del vulgo, hagan nada por solucionarlo. Es más, viven en connivencia con ello al promover las políticas culturales que exigen gente de la inconmbesurable altura de Ramoncín en nombre de autores de prestigio como David Bisbal.</p>
<p>Desde Alcachofa Corporation llamamos a la rebelión activa, no cívica. Los responsables de esta aberración merecen ser colgados de sus bolsas escrotales tras habersele arrancado a patadas todas y cada una de las piezas bucales (incisivos, caninos, premolares y molares).<br />
Ellos quieren audiencia a cualquier precio. Nosotros les queremos desmembrados a cualquier precio.</p>
<p>¡¡Guerra a la televisión!! ¡¡Extinción de la telebasura!!
</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alcachofacorporation.org/2007/04/28/la-revolucion-se-empieza-a-hacer-imprescindible/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>WELCOME BACK!!</title>
		<link>http://www.alcachofacorporation.org/2007/03/23/welcome-back/</link>
		<comments>http://www.alcachofacorporation.org/2007/03/23/welcome-back/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2007 14:14:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DrBoiffard</dc:creator>
		
		<category>General</category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alcachofacorporation.org/2007/03/23/welcome-back/</guid>
		<description><![CDATA[



]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wpv_videoc">
<div class="wpv_video"><object data="http://www.youtube.com/v/339ixMtHrVk" type="application/x-shockwave-flash" width="100%" height="100%">
<param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/339ixMtHrVk"></param></object></div>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alcachofacorporation.org/2007/03/23/welcome-back/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
	</channel>
</rss>
